Ahora el judío no es tal, es "hebreo". Suena menos... judío.

Ahora el que arriesga y monta una empresa no es un empresario, si no un "emprendedor". Empresarios son los que quieren tener beneficios, Botín, Amancio, Florentino Pérez. El emprendedor es el que lo hace por amor al arte. Y si falla, no pasa nada, porque aprende. Dicen.

Ahora una empresa ni siquiera es una empresa, es una startup. Suena más cool, menos agresivo, más nuevo, que no quiere tu pasta, vamos.

Ahora la política la hace la "gente" y no los políticos caducos y casposos que, como todo el mundo sabe, no son gente.

Ahora los minusválidos no son otra cosa que "personas con habilidades diferentes". Como si cambiarte la denominación hiciera que te levantases de la silla de ruedas.

La magia del lenguaje.

Un negro no es negro, es de color, pero tú sigues siendo un blanco.

Ahora las guerras no son guerras, si no conflictos armados y los soldados, fuerzas de paz. Nada pacifica más que un Kalashnikov.

Ahora lo mejor es "lo natural", porque cambiar genes no es natural. Naturalmente los humanos no hemos sufrido variaciones genéticas a lo largo de los siglos. Y los tomates cherry llevan cultivándose siglos.

 

Ahora nos estamos volviendo todos un poco más de pensamiento diferente. Aunque yo prefiera el mucho más clásico "imbéciles".