El dicho es "Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer". Siempre me pareció un dicho un poco estúpido, la verdad. A mi me gusta más otra versión "Si es gran hombre, probablemente lo sea gracias a una gran mujer".

Llevo "casado" con mi mujer unos 13 años. No me pregunten la fecha exacta, la grabé en el anillo que le regalé para no tener que acordarme o porque me iba a olvidar. Soy malo con las fechas. Y digo "casado", porque no tengo un papel que lo acredite. Tampoco lo he necesitado, sé cuál es mi sitio y lo que significa comprometerse con una persona.

Durante estos 13 años, ella siempre ha estado en un segundo plano, siguiendo mis pasos, adaptando su camino al mío. Si yo decidía empezar a trabajar en una empresa, ella me apoyaba. Cuando decidí ponerme como autónomo, ella me apoyó. Decidí que nos íbamos a Barcelona y me apoyó también. Cuando quise irme a probarme a mi mismo en el mercado europeo, en Suiza, dejó su trabajo de los últimos 5 años y vino acompañándome. Y ahora que me he movido a Londres, ella no se opuso y también me acompañó.

Explico esto porque soy consciente que en mi relación con ella, prácticamente siempre han sido mis aspiraciones las que se han impuesto a las suyas. ¿Justo? ¿Injusto? No entro a valorar, ha sido así.

Y ahora, aquí, en Londres, hemos decidido cambiar eso. Ella ha decidido estudiar más y hacer lo que le gustaría hacer en la vida, que es ser enfermera. Concretamente matrona.

Recapitulemos lo que significa eso, en los "en contra":

  • Recuperar el hábito de estudiar después de estar 20 años trabajando.
  • Estudiar en un idioma que no es el tuyo: Inglés.
  • Invertir 3 o 4 años de tu vida sin saber si podrás lograrlo o no (el riesgo está ahí).

En los "A favor":

  • Hacer lo que se te da bien, lo que te gusta, lo que te motiva.

Y esto enlaza con lo que comentaba al principio del post.

Si yo he podido hacer todo lo que he hecho hasta ahora, si he desarrollado mi carrera como lo he hecho, si he acertado y me he equivocado las veces que lo he hecho, es porque he tenido al lado una gran mujer que me ha apoyado siempre, en todo momento, sin ninguna duda.

No nos damos cuenta, a veces, de los sacrificios que hacen los demás por uno.

Así que cuando mi mujer quiere estudiar para poder trabajar en lo que le hace sentirse feliz, ayudando a traer críos al mundo ¿Quién soy yo para hacer otra cosa más que sentir orgullo, admiración, respeto y brindar toda la ayuda posible?

La vida dista mucho de ser el camino de rosas que venden. El "si quieres, puedes. Y si no puedes es que no lo has intentado suficientemente" es una burda mentira, con el que vender libros de autoayuda autoengaño.

La vida es dura y requiere esfuerzo, mucho. Nadie regala nada. Nadie tiene lo que tiene sólo "porque ha tenido suerte o le ha venido todo dado". Y lo que sí es una suerte es encontrar a alguien que te apoye y te aporte en lo que haces o en lo que te quieres convertir.

Y por eso mismo, yo le doy las gracias a ella. Porque si soy quien soy, si puedo hacer ahora lo que me dé la gana, si soy todo lo libre que quiero ser, es gracias a que ella me ha animado siempre a hacerlo.

Ahora soy yo el que quiere intentar devolverle un poco de ese apoyo.  

 

Las gracias no sólo se dan de palabra. De hecho, ser agradecido es fundamentalmente una cuestión de acciones.

Aunque a veces sea bueno ponerlo negro sobre blanco.